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viernes, 16 de enero de 2009

Gran Feudo Rosado Criado Sobre Lías 2007

Vino: Gran Feudo Rosado Criado Sobre Lías 2007
Origen: D.O. Navarra (Navarra, España)
Productor: Bodegas Julián Chivite
Variedades: tempranillo, garnacha, merlot
Alcohol: 13.5% vol.
Precio: Entre 6 y 7.5 euros
Enlace de la bodega: www.bodegaschivite.com
Más información: Vendimia mecánica realizada a partir del mes de septiembre. Elaborado según el método tradicional de lágrima o sangrado obteniendo el mosto por gravedad sin ningún sistema de escurrido. Posterior crianza sobre sus lías durante 6 meses en depósitos de acero inoxidable a temperatura controlada haciendo battonnage semanales hasta el día de su embotellado, todas las botellas de una sola vez. Producción limitada a 39.864 botellas. Sale a la venta a partir del mes de mayo.

Siempre es de agradecer la aparición de un rosado en el mercado y más aún si detrás de él se encuentra el buen hacer de la gente de Chivite. La nueva propuesta de esta bodega es un rosado criado sobre sus lías que acaba por completar la gama de rosados de la casa, junto al joven Gran Feudo Rosado y el recién aparecido Chivite Colección Crianza Rosado en su primera añada del 2004.

Nos encontramos con un vino lleno de personalidad y diferenciado del resto de rosados navarros de garnacha. Para ello se ha renunciado a la desbordante carga de fruta roja que habitualmente hace gala su hermano menor, el Gran Feudo Rosado, para ofrecer mayores cuotas de complejidad derivadas de su media estancia en contacto de las lías. Una propuesta arriesgada y fuera de lo común que tiene pocos equivalentes en el mercado nacional. No lo veo indicado como aperitivo y todo hace pensar que estamos ante un vino perfil gastronómico, con capacidad para aguantar cualquier tipo de comida. Ha acompañado un especiado Thali indio (con unas picantísimas lentejas con guindilla rojiza) sin problemas y supongo que ofrecerá parecidos resultados con comida asiática o mejicana. Sabroso, original, aunque no se trata de un rosado fácil de beber. Creo que mejorará si lo guardamos en buenas condiciones los próximos 6 a 12 meses. Un rosado de calidad a buen precio que a momentos parece penalizar por algo de rusticidad (¿primera añada?). Da la sensación de no haber desplegado todavía sus virtudes y prometer una entrada de verano realmente espectacular. Habrá que esperar pero la cosa pinta bien...

Nota de cata:
Color salmón marronoso-piel de cebolla, casi frambuesa claro. Brillante con reflejos anaranjados y cobrizos, gruesas lágrimas.

En nariz inicialmente con gran potencia, muy presentes las notas de crianza con lías finas que podrían llegar a confundirse con un paso por roble viejo (salvo en la ausencia de tostados). Encontramos recuerdos de levaduras, coco rallado, fruta muy madura, piel de cítricos (naranja, lima), flores marchitas. En muchas cosas parece un blanco criado en barrica. Con mucha personalidad.

En boca se muestra muy grueso, corpulento, cremoso, maduro, con una muy buena acidez pero sin basar su personalidad en el frescor ni en la acidez. Equilibrado, sabroso, con suaves notas amargosas junto a los recuerdos de lías, diferente. Final más que correcto y amplio con esas suaves notas cítricas a piel de naranja, muy curioso.

Nota personal: 15.5/20
Relación calidad precio: Muy buena
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jueves, 20 de noviembre de 2008

Gran Feudo Rosado 2007

Vino: Gran Feudo Rosado 2007
Origen: D.O. Navarra (Navarra, España)
Productor: Bodegas Julián Chivite
Variedades: 100% garnacha
Alcohol: 13% vol.
Precio: Entre 3 y 4 euros
Enlace de la bodega: www.bodegaschivite.com
Más información: Vendimia mecánica realizada a mediados del mes de octubre. Elaborado según el método tradicional de sangrado obteniendo el mosto por gravedad sin ningún sistema de escurrido, con un maceración de 24 horas con los hollejos para extraer color. Embotellado en septiembre de 2008.

Karen Page y Andrew Bornenburg son dos desenfadados escritores especialistas en gastronomía y vinos que desde hace un par de años tienen una brillante columna semanal en la edición digital del Washington Post. A principios de verano publicaron un artículo titulado Try on something pink on summer que se me escapó y que he podido recuperar por casualidad, lo cual a la postre me ha dado una buena excusa para encabezar este post. En el artículo se remarcaban las bondades de la "garnacha" como variedad para la producción de rosados de calidad y se destacaba el clásico Gran Feudo de Chivite como elección particular de los autores. Además, se incluía el riojano CVNE entre los 10 mejores vinos de este año.

Me encantan los rosados y de todos ellos mis preferidos son los elaborados con "garnacha". Estos tintos pálidos tan poco valorados por una gran mayoría de los aficionados al vino tienen ventajas comparativas evidentes: son baratos, tienen un pronunciado carácter varietal y en algunos casos incluso mineral, fácilmente identificables sirviendo de buena escuela de aprendizaje, son directos y fáciles de beber al tiempo que no camuflan sus defectos en la habitual coartada que proporciona la avainillada barrica de roble. A mi entender, España cuentra con tres o cuatro regiones vinícolas en las que se elaboran buena parte de los mejores rosados del mundo gracias a la diversidad de sus climas y variedades así como al buen hacer de sus elaboradores. Es cierto que en Francia (Bandol, Tavel, Languedoc-Roussillon) y en Italia (Apulia, Abruzzo, Calabria) tienen buenos ejemplos pero emho difícilmente pueden competir con esa "garnacha" navarra que aporta una desbocada cantidad de fruta roja matizada por la frescura de un clima de transición y por la excelente maduración de la vid.

En el lado opuesto encontramos los rosados provenientes de zonas con un clima mediterráneo más acentuado que tienen el peligro de caer en excesos de alcohol y en una cierta pesadez derivada de la mala costumbre de dejar sobremadurar la uva. Este es el caso de la gran mayoría de rosados de "garnacha" aragonesa o de algunos levantinos de "monastrell" o "bobal". En Catalunya desgraciadamente se ha impuesto el uso de las variedades bordalesas "cabernet sauvignon" y "merlot" como base del viñedo, que lo mismo sirven para elaborar tintos que rosados. Mala política. El resultado son unos rosados clónicos, cortados por el mismo patrón, aburridos, excesivamente contundentes, de exagerada estructura, agresivos y difíciles de beber. En definitiva, un disparate.

Afortunadamente todavía hay un reducido grupo de productores que se salen de la tónica general y que producen estupendos rosados a base de recuperar las variedades locales y tener un gran control de la maduración de la uva. En el Penedès encontramos a Mas Romaní con un curioso rosado de "samsó" (carinyena); en la Conca de Baberà la variedad "trepat" produce fresquísimos vinos como los Portell o Francolí; en la comarca del Priorat tenemos el Ètim, Mas Donís y Brunus; y en el Ampurdán gente como Celler Espelt produce un rosado espléndido de "lledoner", todos ellos de "garnacha". En esta misma línea de calidad apuntan los rosados elaborados en la nueva D.O. Tierras de León con la "prieto picudo" como estrella indiscutible. Y otro tanto sucede en la Rioja con la acertada combinación de "garnacha" y "tempranillo" que nos ofrecen unos vinos delicados, menos intensos pero con algo más de recorrido en botella.

Sobre el Gran Feudo Rosado de Chivite
La familia Chivite produce este rosado desde el año 1981 con la intención de presentar el rosado de lágrima más joven, fresco y afrutado posible. Después de embotellar la primera partida que se comercializa a partir del mes de enero, el resto del vino base permanece durante el año almacenado en depósitos acero inoxidable, cerrados al vacío con presión de nitrógeno para evitar su oxidación y mantener lo mejor posible sus características de color, aromas y sabor. Cada dos o tres meses, se efectúa un nuevo embotellamiento que se comercializa inmediatamente. Es el único rosado español que indica en la etiqueta el mes de su embotellado, lo que es de agradecer ya que nos permite a los consumidores su consumo lo más recientemente posible y que las botellas no se acumulen indefinidamente en los comercios.

Con este vino podemos negar el topicazo de que los rosados están hechos para el verano. Fue embotellado el mes de septiembre de 2008 y sin duda es la mejor de las partidas de este año, por encima de la de abril y julio. Incluso diría que es el mejor Gran Feudo que he probado en años. Ha ganado en complejidad, la fruta es madura y está plenamente asentada, ha desaparecido ese vivo carbónico de principios de año. Tan sólo me queda felicitar a la familia Chivite por hacer bien las cosas y seguir elaborando uno de los valores seguros del supermercado a precio de eso, de supermercado. Por favor, no cambien!!!

Nota de cata:
Frambuesa claro, luminoso, brillante, muy vivo, reflejos azulados.

Nariz potente, frutosa, mostrando marcadas diferencias según la temperatura de servicio. Presenta estimulantes notas vegetales en frío (césped, zarzal, menta fresca, espárragos crudos) ganando en dulzor y suavidad al subir algunos grados. Hay una cantidad brutal de fruta roja (cerezas, fresones, madroños) con finos lácteos que recuerdan al rulo de queso de cabra y suaves especias aromáticas. De fondo predominan las notas florales (pétalos, rosas) y las chuches, regaliz rojo, piruleta Fiesta.

En boca es grueso, fresco, con una intensa y refrescante acidez que lo encumbran. Frutalmente concentrado, lleno de fruta roja, con marcada acidez cítrica, muy vivo, afrutado, con notas especiadas parecidas a un caramelo de cola. El mejor rosado de Chivite de los últimos años, lleno, frutoso, complejo y maduro.

Nota personal: 16/20
Relación calidad precio: Excelente
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viernes, 7 de noviembre de 2008

Vinska Klet Krško Cviček 2007

Vino: Vinska Klet Krško Cviček 2007
Origen: Dolenjska (Baja Carniola, Eslovenia)
Productor: Kmecka Zadruga Krško z.o.o.
Variedades: 70% uvas tintas (žametna črnina, modra frankinja (blaufränkisch), 20% uvas blancas (kraljevina, laški rizling) y 10% uvas autóctonas rosadas
Alcohol: 10% vol.
Precio: Entre 4 y 7 euros
Enlace de la bodega: www.kz-krsko.si
Más información: Elaboración tradicional y moderna. Uso de tinas de roble para la fermentación del mosto base y posterior crianza mientras las variedades blancas reposan en depósitos de acero inoxidable. Posterior ensamblaje y embotellado.

Los vinos conocidos como Cviček son los más populares de la viticultura eslovena. Su éxito ha llegado hasta tal punto que las autoridades reguladoras han tenido que crear un nuevo sello de calidad que los ampare. Bajo el nombre de "Cviček P.T.P." (Denominación Tradicional Reconocida Cviček) se identifican estos vinos producidos únicamente en la región de Dolenjska protegiéndolos y diferenciándolos de la gran cantidad de bodegas que lo elaboran en el resto de Eslovenia. Y es que se trata de un vino cuya producción es mayoritariamente casera y de consumo muy extendido entre la población.

Los auténticos Cviček se cultivan en la región vinícola de Posavje y más concretamente en la zona de Dolenjska, al este del país tocando con la frontera de Croacia. Se trata de la región más húmeda del país. La mayor parte de los viñedos se asientan en las suaves laderas de los ríos Sava y Krka aprovechando la refracción solar sobre sus aguas para dotar de una mejor maduración a la uva. Y es que estamos en una zona difícil para la viticultura. La conducción de la vid siempre es lo más vertical posible y la limpieza del suelo es mínimo permitiendo que la hierba crezca para evitar la erosión producida por las fuerte lluvias.

El proyecto Kmecka Zadruga Krško es en realidad una cooperativa y una de las bodegas clásicas del este del país. Conocida como KZ Krško, nace en 1928 de la unión de los escasos viticultores eslovenos que quedaban en la región. Éstos, desde principios de siglo habían visto desaparecer progresivamente la mayoría de sus viñedos con el ataque de la filoxera y las consecuencias catastróficas de la Primera Guerra Mundial. La pobreza provocó que el territorio de Dolenjska se quedara prácticamente vacío en un éxodo masivo hacia los Estados Unidos y que las escasas viñas quedaran desatendidas. Desde los años 30 la cooperativa se ha consolidado como una sólida productora de vinos de calidad siendo una de las pocas de Eslovenia que produce más vino tinto que blanco.

Si tengo que definir un Cviček me vienen a la mente los clásicos claretes españoles en los que se mezclaban uvas tintas y blancas en busca de un rosado fácil de beber, aunque con un concepto más cercano a los beaujolais nouveau. Este vino esloveno está dotado de mucho nervio gracias a una afilada acidez arropada por un torrente de fruta roja. Es un rosado especial, arraigado en la cultura local y que se sigue elaborando sin grandes diferencias desde la Edad Media, si descontamos la generalización de los depósitos de acero inoxidable en los últimos años. No es de extrañar el ensamblaje de diversas uvas, algo poco habitual en el resto de Eslovenia, ya que es la zona vinícola con más influencia francesa. Su consumo está extendido entre la población como vino de diario y apto para cualquier celebración. Puede ser el sustituto de la cerveza o bien servir de aperitivo. Estamos ante un vino fresco y barato, frutoso, que los bodegueros saben elaborar sin problemas. Que nadie exija complejidades. Este vino es para disfrutarlo en compañía y no parar de beber.

Nota de cata:
Curioso color, frambuesa granatoso casi rubí oscuro, ni tinto ni rosado, reflejos granadinos y ambarinos.

En nariz es de media intensidad, levemente lácteo con notas frutos rojos y bayas que van ganando en potencia con un poco de aire. Hay suaves notas de zarzal, zarzamora, resina, regalices rojos, fresones. Muy suave y agradable.

En boca es vivo y alegre, muy fresco y dotado de una magnífica acidez. De carácter joven y desenfadado con un derroche de fruta roja, sabroso, fácil de beber. Presenta un fino carbónico que aporta frescor junto a sensaciones amargosas y de raspón. Sin complicaciones.

Nota personal: 13/20
Relación calidad precio: Buena
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lunes, 28 de julio de 2008

Torondos 2007 Rosado Nuevo

Vino: Torondos 2007 Rosado Nuevo
Origen: D.O. Cigales (Castillo y León, España)
Productor: Bodega Cooperativa de Cigales
Variedades: tinta del país, garnacha tinta, garnacha gris, verdejo, albillo
Alcohol: 13% vol
Precio: Entre 2.5 y 4 euros
Enlace de la bodega: www.bodegacooperativacigales.com
Más información: Viñedos con una edad comprendida entre los 25 y 40 años de edad.

A pesar de tratarse de una D.O. de poco recorrido (no obtuvo esta clasificación hasta el año 1991) los clásicos claretes producidos en la actual zona de Cigales han sido durante años asignatura obligatoria para combatir los calores del verano en cualquier mesa española y un referente en los bares de chateo de la zona norte, Cantabria y País Vasco. El panorama vinícola ha sufrido enormes cambios y los habituales claretes de toda la vida así como los rosados de "garnacha" de La Rioja y Navarra se están viendo eclipsados con la aparición de otros rosados, poderosos, alcohólicos, subidos de color, elaborados con variedades francesas (merlot y cabernet sauvignon, principalmente) que de forma clónica y sin personalidad se elaboran en cualquier rincón del país.

Me gustan los rosados de Cigales, lo reconozco. Tienen todo lo que se puede esperar de un buen vino de la tierra: una base mayoritaria de uva local (con predominio de la tinto fino) y el acompañamiento de un mínimo del 20% de uva blanca (albillo y verdejo) que aporta delicadez y fragancia al conjunto, así como ese punto de diferenciación con el resto de rosados. La mayoría de estos vinos suelen comercializarse con el sello de "Rosado Nuevo", una clasificación para dar amparo a los caldos más jóvenes y con mayor expresión frutal. Frente a ellos también existen los "Rosado Cigales" que no pueden ser comercializados hasta el 31 de diciembre del siguiente año, lo que facilita una buena maduración en botella y un producto en excelente momento de consumo. Entre estos últimos los mejores, siempre en mi opinión, son los clásicos criados en barrica. Unos rosados atípicos, fuera de contexto, con una crianza mínima de 6 meses en roble y 12 más en botella, que han sabido conjugar la tradición con la modernidad. Estos vinos suelen ser algo vinosos, intensos y amargosos, con bastante predominio de la barrica que aporta notas de roble y tostados.

El Torondos 2007 pertenece al primer grupo, Cigales Nuevo, aunque no acaba de ser un buen ejemplo de sus mejores virtudes. Todavía está en un momento "raro" y adolece de falta de botella por lo que puede sorprender a quien lo beba por primera vez. Se ha mostrado mejor en boca que en nariz donde adolece de falta de estructura y de la frutosidad mínima que se le debe exigir a un rosado del año. Para recuperar en unos meses.

Nota de cata:

De color frambuesa claro, levemente asalmonado y turbio, sin brillantez.

En nariz es de media intensidad, mostrándose algo esquivo y sin una excesiva dosis frutal. Aparece una leve nota a cereales o arroz integral, algo así como galleta maría, que no deja expresar al conjunto que poco a poco da algo de flor y notas vegetales que aportan una pequeña dosis de frescura (pétalos de rosa, geranio). Comedido, sin excesos.

Grueso al tacto, sabroso, con buena acidez y un fino carbónico inicial que aporta frescura. Todavía necesita algo de botella para acabarse de pulir, con una ligera sensación dura y cálida (hollejos tostados) aunque no se hace pesada. Hay una interesante cantidad fruta roja ácida muy marcada (cerezas, fresa ácida, piruleta Fiesta) que facilita que se beba con facilidad aunque le falta mayor definición y algo más de frescura. Interesante, por hacer.

Nota personal: 13/20
Relación calidad precio: Correcta
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martes, 8 de julio de 2008

Peregrino Rosado 2007

Vino: Peregrino Rosado 2007
Origen: D.O. Tierras de León (Castilla y León, España)
Productor: Bodegas Gordonzello
Variedades: 100% prieto picudo
Alcohol: 13% vol
Precio: Entre 3 y 4 euros
Enlace de la bodega: www.gordonzello.com
Más información: Elaborado con el método de "madreo" consistente en añadir al mosto en fermentación un 10% de racimos enteros. Esto facilita la extracción de color, proporciona mayor estructura al vino y añade un fino carbónico.

Sigo pensando que las variedades con las que se elaboran los rosados de León además de ser una alternativa real a la uniformidad en la que están cayendo estos vinos, son unos caldos muy a tener en cuenta. Y es que la compra de rosados frescos para esta época de verano resulta más difícil de lo esperado. Hace un par de semanas comenté algo al respecto al colgar en este blog un post sobre el Viña Salamanca, un excelente rosado elaborado con la variedad "rufete" y "tempranillo". En este ocasión le toca el turno a un monovarietal de "prieto picudo" de Bodegas Gordonzello que sirve de primer contacto con la recién estrenada D.O. Tierras de León.

Bodegas Gordonzello nace a mediados de los años 90 en la población de Gordoncillo, en la provincia de León, fruto del interés de diversos propietarios de majuelos improductivos en asegurar su supervivencia. La unión de estos propietarios daría paso a la creación de la bodega y a la posterior replantación de cerca de 200 hectáreas con las variedades tradicionales de la comarca. Y no parece que se equivocarán. El secreto de la zona son unos magnífico viñedos, ubicados sobre enorme pedregales de cantos rodados que recuerdan en muchas cosas a los de Châteauneuf-du-Pape. Su configuración otorga un estado sanitario excelente a la uva al tiempo que es capaz de guardar el intenso calor diurno y liberarlo poco a poco por la noche para que el fruto vaya madurando en perfectas condiciones. Además, este tipo de suelo tiene la capacidad de ir filtrando muy poco a poco el agua para que la planta se pueda ir nutriendo de ella durante el resto del año, asegurando así todas las necesidad hídricas del cultivo.

Podemos afirmar que estamos ante un caso poco habitual de vino con fuerte expresión de terruño unido a una variedad minoritaria y de calidad que le otorga el valor añadido de lo excepcional. El resultado es sencillamente magnífico. Este vino ha mostrado frescura y ha derrochado torrentes de fruta y un marcado perfil mineral que raramente podemos apreciar en los rosados españoles. Para comprar por cajas y no parar de beber hasta que llegue el frío del otoño.

Nota de cata:
De color frambuesa oscuro, con matices yodados y marronáceos, algo turbio.

En nariz se muestra con mucha intensidad y sorprendente complejidad derivada de un carácter mineral y de expresión de terruño muy acusado (recuerda las sauvignon blanc de la Loire). Predominan los recuerdos de sotobosque (raíces, hojarasca, palodul, regaliz), todo esto junto con pinceladas lácteas y recuerdos de piel de naranja. Hay fruta roja madura (fresones, granada, sandía), diferente a los habituales rosados afrutados de garnacha y a los potentes y duros de cabernet y merlot.

En boca es grueso y fresco, con notas de fruta roja madura (fresones, sandía), muy sabroso, excelente acidez, final intenso y afrutado, con menos carácter de terruño y minerales que en nariz, pero sigue siendo muy rico.

Nota personal: 15/20
Relación calidad precio: Excelente
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miércoles, 25 de junio de 2008

Viña Salamanca 2007 Rosado

Vino: Viña Salamanca 2007 Rosado
Origen: Vino de la Tierra de Castilla y León (Salamanca, España)
Productor: Bodegas Valdeáguila
Variedades: 65% rufete, 35% tempranillo
Alcohol: 13.5% vol
Precio: Entre 3 y 5 euros
Enlace de la bodega: www.valdeaguila.com
Más información: Rosado de lágrima elaborado con el método tradicional de "sangrado". Producción aproximada de 28.000 botellas.

La Sierra de Francia es una preciosa comarca al sur de la ciudad Salamanca. Se trata de una zona montañosa perteneciente al Sistema Central que rompe con el seco paisaje de la meseta salmantina. Posee un clima benigno, de carácter mediterráneo, con veranos secos y estaciones de tránsito templadas, lo que ha permitido desde la antigüedad la dedicación de sus gentes a la agricultura. A pesar de la limitación de la producción impuesta por el paisaje agreste, destaca el cultivo de la aceituna y la elaboración de aceite de oliva. Existen algunos ejemplares de olivos "cornicabra" y "manzanilla" que pueden llegar a superar los 1000 años. También se ha hecho famoso el cultivo de unas cerezas autóctonas de alta calidad, de la familia garrafal, que nada tienen que envidiar a las extremeñas del Valle del Jerte.

La producción del vino ocupó buena parte de la mano de obra local hasta después de la guerra civil española. Al fuerte éxodo migratorio hacia las grandes ciudades hay que sumar el tipo de propiedad y cultivo de la zona que no favorecieron la concentración: pequeñísimas explotaciones de cultivo intensivo, en zonas aisladas y montañosas. La desaparición del campesinado dejó abandonados los terrenos donde se cultivaban las variedades tradicionales, principalmente la "rufete". Durante años los antiguos viñedos en bancales sobre laderas graníticas a la largo de los valles fluviales del río Alagón fueron perdiéndose.

No sería hasta principio de los años 90, con la aparición de los tintos "Tiriñuelo" de la Cooperativa San Esteban de la Sierra, que la industria del vino volvería a renacer. Años después, la Bodega Valdeáguila se erige en ejemplo para toda la zona gracias a la recuperación de los viñedos históricos ubicados en la Sierra de Francia. Su apuesta por la calidad será una constante desde sus inicios. Para ello contrataron al enólogo catalán Joan Milà, responsable de los vinos de "Mas Comtal", "Maius" o "Vall de Baldomar". La mano de este enólogo ya se puede apreciar en un curioso caldo llamado "Alagón", en un tinto de corta crianza (50% tempranillo, 50% rufete) y en un blanco sencillo y fresco que en muchas cosas recuerda a las verdejos de Rueda.

Y es que la inquietud por mejorar parece haberse instalado en la provincia de Salamanca, y por extensión en toda la región leonesa limítrofe con Portugal. En los últimos tiempos han aparecido nuevas bodegas en la zona de Arribes como "Viñas del Cambrico" o "Ribera de Pelazas" que han sabido exprimir sus viejos viñedos de variedades tan poco habituales como la "bruñal", "juan garcía" o "bastardillo" para armar intensos y prometedores tintos. También se han desarrollado iniciativas como la celebración de ferias transfonterizas donde se pueden degustar vinos de Portugal, de Arribes del Duero y de la Sierra de Francia.

Este Viña Salamanca Rosado es uno de los mejores rosados españoles año tras año, y aún más el 2007 que ya se muestra pletórico y diría que por encima de otras ocasiones. Aunque se puede consumir sin problemas desde que sale al mercado a principio de año, necesita unos meses de maduración en botella para aposentarse. Sin lugar a dudas es un valor seguro para este verano que comenzamos. Para exprimir al máximo su potencial aromático es aconsejable no servirlo excesivamente frío.

Nota de cata:
De color frambuesa claro, levemente yodado en el borde.

En nariz es muy expresivo, con notable intensidad. Hay aromas fragantes de flores y pétalos que aportan sugestivas notas de dulcedumbre, casi lácteas, en las que aparece una fruta roja madura sin llegar a la sobremaduración ni aportando un ápice de calidez (sandía, granada, cereza en licor). Conjunto de calidad, muy agradable, amplio, perfumado con sensaciones de fruta de hueso (cerezas, nísperos), personalísimo y de gran finura.

En boca es suave, lleno, afrutado, con una buena acidez junto a notas amargosas sabrosas. La fruta es madura, la misma que hemos visto en nariz, con notas de "chuches ácidas", fresa ácida. Respecto a las primeras veces que lo probé, a principios de años, ahora se muestra más maduro y hecho, en un momento excelente de consumo.

Nota personal: 15/20
Relación calidad precio:
Excelente
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lunes, 9 de junio de 2008

Portell Rosat Trepat 2007 y algunas ideas en rosa

Vino: Portell Rosat Trepat 2007
Origen: D.O. Conca de Barberà (Tarragona, España)
Productor: Vinícola del Sarral i Secció de Crèdit
Variedades: 100% trepat
Alcohol: 11% vol
Precio: Entre 2 y 4 euros
Enlace de la bodega: www.cava-portell.com
Más información: Disponible en bodega y en la tienda Expolicor (Carretera N-340, km. 1187, El Vendrell) a un precio de 2.6 euros.

La llegada de los primeros calores del verano son la excusa perfecta para hacerse con unos cuantos rosados del año, probar las novedades aparecidas en el mercado y de paso refrescar aperitivos y comidas. Algo tan vano como esto se convierte en un auténtico rompecabezas. Pocas cosas se presentan más difíciles para un aficionado del vino que comprar un buen rosado. Y no es que no los haya, para nada!! Prácticamente todas las denominaciones de origen de nuestro país producen los suyos y la oferta de nuevas bodegas y marcas se van acumulando como un tsunami en las estanterías de las bodegas y comercios. Sin embargo, la elección sigue siendo difícil y descorazonadora.

Tras unas semanas de búsquedas visitando todo tipo de tiendas me reafirmo en lo último: no sé qué hacer y menos aún qué comprar. La enorme mayoría de los rosados en el mercado son del todo estereotipados y faltos de interés. Y mejor no entrar a valorar las nuevas propuestas de las bodegas. Son caldos subidos de color, musculados y cálidos, con graduaciones alcohólicas más propias de un tintorro prioratino y en un amplio porcentaje de los casos elaborados con "merlot" o "cabernet sauvignon" (o ambos). Al menos, esto es lo que está sucediendo de forma generalizada en Cataluña, que es donde actualmente vivo.

Así pues, deberíamos pensar en qué expectativas depositamos en un rosado. Se suele afirmar que son vinos de temporada, que raramente superan los calores veraniegos, ligeros, y con escaso interés por su falta de complejidad. Argumentos que tienen un fondo de realidad pero simplones por obviar las enormes virtudes que tienen estos vinos: frescura, expresión varietal, capacidad de reflejar el terruño, diversidad de elaboraciones (fermentados en barrica, espumosos) además de una calidad precio fuera de lo habitual. Y que se beben con enorme satisfacción.

Personalmente mi gusto por los rosados está cercano a las clásicas garnachas de Navarra y La Rioja (Chivite, Inurrieta, Señorío de Sarría, Marqués de Cáceres, Viña Tobías), frescas y ligeras, y también, a la puesta al día de ciertas variedades autóctonas, en su mayoría minoritarias, que siembran todo el territorio peninsular y que han demostrado con suficiencia su calidad. Hablo de vinos como los leoneses Viña Salamanca (rufete-tempranillo), Viña Oro (mencía), Quinta Clarisa (tempranillo), o Valjunco (prieto picudo); los fresquísimos manchegos a base de cencibel, los Señorío de Guadianeja y Torre de Gazate; los catalanes Mas Donís o Brunus (garnatxa negra); o los valencianos Viña Carmina y Vega Infante (bobal).

El vino que ocupa este post (aunque en menor medida) es uno de los más satisfactorios que he probado en muchos meses. Se trata de un monovarietal de trepat, variedad autóctona de de la Conca de Barberà, que destaca por su enorme frescura y equilibrio. Su baja graduación alcohólica junto con una enorme expresión de fruta roja y una acidez marcada pero del todo conjuntada nos brinda un vino fuera de lo común que destaca por encima de la mayoría de rosados nacionales. Se muestra excepcional con cualquier comida especiada y acompaña barbacoas y aperitivos salados de forma extraordinaria.

Nota de cata:
De color frambuesa claro, reflejos azulados muy vivos, brillante.

En nariz se presenta con muy buena intensidad y un marcado carácter varietal que proporciona sensaciones llenas de frescura, ligereza y una cantidad ingente de fruta roja muy fragante. Aparecen notas de ciruelas maduras, fresones, regaliz rojo, y algo de pulpa y de hueso (melocotones, higo, plátano). Todo esto con un levísimo aporte láctico y de bollería de fondo junto a cierta sensación especiada y balsámica (zarzal, grosellas). Con personalidad propia.

En boca es fresco y afrutado, suave, con una marcada acidez (aunque sin excesos) arropando todo el conjunto y dotándole de nervio. Final intenso con especias y una fina nota mentolada. Se bebe con enorme facilidad gracias a ese carácter tan particular que aporta la trepat y que procura una frescura nada habitual en los tórridos y musculosos rosados del país. Un rosado de libro, con una elaboración brillante y extraordinariamente bien resuelta. Está en un excelente momento de consumo.

Nota personal: 15/20
Relación calidad precio: Excelente
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