domingo, 27 de julio de 2008

Carmesí 2004 frente a Carmesí 2005

Vino: Carmesí 2004 /2005
Origen: D.O. Binissalem Mallorca (Isla de Mallorca, España)
Productor: Celler Jaume de Puntiró
Variedades: Añada 2004 - 80% manto negre, 20% callet; Añada 2005 - 80% manto negre, 10% callet, 10% cabernet sauvignon
Alcohol: 13.5% vol
Precio: Entre 8 y 11 euros
Enlace de la bodega: www.vinsjaumedepuntiro.com
Más información: Elaborado según la normativa de Agricultura Agrícola de Baleares. Uvas procedentes en su totalidad de la finca de Can Quart. Vendimias realizadas durante la segunda semana del mes de septiembre de 2004 y 2005. Fermentación alcohólica durante tres semanas aproximadamente a unos 22 grados de temperatura. Fermentación maloláctica en depósitos de acero inoxidable. A mediados del mes de diciembre el vino es depositado y puesto a reposar en barricas de roble americano durante un periodo de 13 meses (2004) y 12 meses (2005).

La relación entre conquista, guerra y cultivo de la vid forma parte del panorama vitivinícola de las Islas Baleares, y más concretamente de Mallorca desde la antigüedad. Los romanos fueron los introductores de las primeras técnicas de cultivo en el siglo II a.c. con la conquista de la isla por parte del militar Quinto Cecilio Metelo, denominado desde ese momento como "el baleárico". Los primeros viñedos se ubicaron en las inmediaciones de las antiguas ciudades de Palmaria (Palma de Mallorca) y Pollentia (Alcúdia) alcanzando un extraordinario prestigio durante el periodo imperial. Tras la caída del Imperio Romano los pueblos vándalos se establecerían por la fuerza en Mallorca en el siglo V d.c. dando un impulso renovado al comercio entre las islas mediterráneas desde su capital en Túnez. A éstos seguirían las continuas rapiñas e invasiones musulmanas, entre el siglo VIII y X, hasta que la dinastía de los Omeya se ubicara definitivamente en la isla con su conquista en el 903. La dominación árabe a pesar de las prohibiciones coránicas, tal y como sucedió en Andalucía, no se interpuso en la producción de vino respetando a la población cristiana y sus costumbres. La presencia de la cultura del vino estará presente durante los siguientes tres siglos hasta que en el año 1230 el rey Jaime I "el conquistador" conquistara Mallorca y poblara la isla con una curiosa amalgama de colonos de distintos territorios bajo su control (Barcelona, Lleida, Aragón, Tarragona) que introducirían diferentes tradiciones vitivinícolas, consolidando este sector como el principal motor económico de las Baleares.

La época de oro de la viticultura insular tendría lugar entre la década de los 60 y 90 del siglo XIX con la fuerte demanda francesa generada tras la aparición de la filoxera que acabaría con los viñedos galos. Durante estos treinta años la extensión de hectáreas tocaría cima y el contacto entre los puertos de Palma y Marsella sería cada vez mayor. Esta ida y venida finalmente tendría consecuencias desastrosa. La filoxera acabaría por atracar en puertos mallorquines y acabaría con la totalidad de los viñedos locales. Un cataclismo para la economía insular y para la viticultura mundial puesto que con la filoxera desaparecería una extraordinaria herencia ampelográfica sin parangón en el Mediterráneo. Desaparecía así una cantidad ingente de variedades llegadas a la isla durante siglos por colonos romanos, cartagineses, árabes, catalanes, aragoneses, roselloneses, valencianos, sardos, etc. Los antiguos viñedos serían replantados principalmente con vides de "callet" y "manto negre" pero ya no alcanzarían las 30.000 hectáreas de finales del XIX. El golpe de gracia, como en la mayoría de regiones mediterráneas, llegaría a mediados del s.XX con el boom turístico. La presión demográfica e inmobiliaria provocada por la llegada masiva de turistas relegaría la producción de vino al segundo plano y forzaría la retirada de las viñas de las tradicionales zonas costeras al interior de la isla.

Sobre el Carmesí de Jaume de Puntiró
La tradición vinícola de la familia Calafat se remonta a los primeros colonos llegados con la conquista catalana de Mallorca y la implantación del cultivo de la vid. La palabra "carmesí" que da nombre a este vino hace referencia al color de la bandera de la villa de Santa Maria del Camí donde se encuentra la totalidad de los viñedos de la bodega Jaume de Puntiró. La ubicación es ideal para el cultivo de la viña gracias a una climatología propicia merced a la protección que recibe de la Serra de Tramunta que sirve de pantalla de los fuertes y fríos vientos septentrionales del invierno.

Los vinos que ocupan este post corresponden a las añadas 2004 y 2005. Ambos han mostrado enormes diferencias organolépticas a pesar de tratarse del mismo vino, con prácticamente las mismas uva de finca y similar elaboración (habiéndose acortado de 13 a 12 meses la crianza en barrica y añadido un 10% de cabernet sauvignon en detrimento de la callet a la añada 2005). El Carmesí 2004 se ha mostrado pletórico y muy por encima de la última vez que lo probé, a mediados del mes de febrero de 2008. Cada vez está más pulido y redondeado, con unos taninos elegantes a pesar del carácter rústico del conjunto.

El estilo del 2005 muestra una menor intensidad, capacidad de expresión varietal y un estilo más liviano, así como una alarmante falta de estructura. Lo poco que identifica a ambas añadas es el carácter mediterráneo y medicinal. Espero que sea un problema de botella o de conservación pero no creo que vuelva a probar este 2005. Algo parece haber pasado con este vino que no pasa de ser un tinto aceptable y agradable de beber. Pero poco más...

Nota de cata comparativa:
De color rubí violáceo (carmesí) de capa media, ribete violáceo, vivo y brillante. Sin excesos de extracción, claro.

En nariz nos encontramos con dos vinos de un solo nombre y dos perfiles completamente diferentes. El 2004 se presenta muy potente y cambiante según la temperatura de servicio, recordando en muchas cosas al AN/2, dando notas de verdura cruda, col, y una marcada sensación de sobremaduración (hollejos, cueros, putrefacción, fondo de cubo de basura). Al limpiarse y ganar en temperatura se muestra más suave, aunque con una permanente sensación vinosa y de fruta negra muy concentrada y varietal. Aparecen aromas de frutos rojos maduros, cacao amargo y mondadura de naranja junto a suaves recuerdos de vainillas y achocolatados. Agradable, decididamente mediterráneo y cálido. El 2005 se muestra menos concentrado y sin rasgo alguno de sobremaduración. Sobresalen las notas lácteas y ahumadas de la barrica que hacen del conjunto un todo menos intenso y profundo, con recuerdos de fruta roja y negra. Las sensaciones especiadas y el alcohol se hacen notar bastante si el caldo gana en temperatura.

En boca ambas añadas se muestran menos perfilados que en nariz. Destaca el 2004, bien armado, potente y trajeado por la crianza que viste el conjunto. Los taninos son suaves y levemente amaderados aportando sensaciones de vino educado y potente, pulido. De pleno carácter meridional. El 2005 es algo más fresco, muy seco y de medio cuerpo, con taninos nada marcados y pulidos. Destaca por su buena acidez y las sensaciones amargosas que se prolongan al final, con tostados que se anteponen a una buena fruta negra que no acaba de sobresalir. Menos expresivo que el 2004 aunque quizás con mayor capacidad de evolución.

Nota personal: 15.5/20 (2004) - 12.5/20 (2005)
Relación calidad precio: Muy buena (2004) - Correcta (2005)
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