domingo, 25 de mayo de 2008

Mario Mendek y Miljenko Grgić. Vinos y viñedos en la península de Pelješac

Hasta hace tan sólo unos pocos años Croacia era la gran desconocida de la viticultura mediterránea. Pocas informaciones trascendían fuera de sus fronteras y otro tanto sucedía con sus vinos. La mala fama cosechada durante años por un sistema cooperativista promovido por el gobierno de Tito, estimulando las producciones masivas y exportadoras dentro de su área de influencia por encima de cualquier criterio de calidad, fue arrinconando los caldos croatas convirtiéndolos en sencillos vinos de mesa de calidad poco menos que cuestionable.

Esta situación cambió a principios de los años 90 con la caída del bloque socialista y la llegada de algunos expatriados que decidieron invertir en el sector de los vinos. El más importante de estos personajes fue Miljenko "Mike" Grgić, un experimentado viticultor dálmata que había hecho fortuna en los Estados Unidos produciendo importantes vinos en California. A modo de curiosidad decir que suyo fue el famoso Château Montelena Chardonnay 1973 que se impuso en la mítica Cata de París de 1976 que enfrentó a las mejores cabernet sauvignon y chardonnay de Francia y California.

A raíz del éxito cosechado por Grgić con sus nuevos vinos dálmatas apareció una nueva generación de enólogos y viticultores que comenzaron a exprimir las posibilidades que ofrece la variada geografía croata. A finales de los años 90 la Península de Istria conoció un auténtico boom en la producción de vinos blancos de calidad, aprovechando las bondades climatológicas y malvasía de Istria, variedad fina que durante años había sido olvidada. Otro tanto sucedió en la región de Eslavonia, limítrofe al sur de Hungría, donde productores de la talla de Vlado Krauthaker aprovecharon el severo clima continental para sacar el mayor partido a las variedades blancas centroeuropeas y rescatar del olvido un puñado de cepas locales de alta calidad.

Es en este contexto en el que debe ser entendida la fulgurante aparición del marchante Marijo Mendek, más conocido como Mario. Este nuevo elaborador de vinos de calidad ha supuesto en los últimos años una auténtica revolución dentro del panorama vitivinícola croata. Con apenas 2 añadas en el mercado ha conseguido sacudir el tradicionalmente conservador mercado dálmata, que desde principios de esta década parecía haber caído en la repetición reiterada de fórmulas de éxito y en un cierto conformismo. Su propuesta ha sabido captar la atención de crítica y consumidores, consiguiendo críticas apasionadas por ambas partes.

La suya es sin lugar a duda una de las propuestas más interesantes del actual panorama croata. Una propuesta que tiene como eje central exprimir los dos mayores patrimonios de la costa de Dalmacia Central: la uva "plavac mali" y unos terruños imposibles en forma de terrazas orientadas al cristalino Mar Adriático. La selección de los viñedos se localiza en pleno corazón de la Península de Pelješac, una falsa isla, en la prestigiosa área de Dingač y Postup. Estos dos territorios únicos e irrepetibles, junto a los afamados viñedos de la vecina isla de Korčula, representan para la viticultura croata lo que el Priorat a la catalana. Hablamos de terrazas que cuelgan frente al mar, de difícil acceso, con una insolación brutal que permite la perfecta maduración del fruto y que en la mayoría de casos no pueden ser trabajadas con ayuda mecánica. En estos casos la única solución es recurrir a los métodos de cultivo tradicional, al burro y al arado.

Aunque todavía no se puede hacer una valoración de la trayectoria de la bodega, sí que se puede divisar un estilo inconfundibles en sus vinos, plenos de personalidad y de sentido. Y es que la apuesta por la calidad ha sido una de las características desde el inicio del proyecto de Mario Mendek: selección de los mejores y más viejos viñedos croatas de Pelješac, apuesta por la variedad autóctona "plavac mali" como base única de sus vinos, vendimias por medios manuales, selección en mesa, contratación de enólogos internacionales (tales como Roberto Cipresso), creación de una bodega cercana a las vides donde vinificar con todos los adelantos tecnológicos necesarios...

Esta política ha llevado a Mario Mendek a elaborar una reducida cartera de vinos con una inteligente lógica de precios y calidad. El vino top de la bodega es el Mendek Selekcija, un monovarietal de "plavac mali" fruto de las vides más antiguas de Dingač y Postup. Se trata de un vino potente y elegante, con un bouquet vivo y pulido que se cuenta entre los tres o cuatro vinos más prestigiosos de toda Croacia.

Le sigue, aunque a cierta distancia, el Mendek Mozaik, otro monovarietal de "plavac mali" que constituye una excepcional opción para adentrarse en el universo de los vinos dálmatas y que tiene una extraordinaria calidad-precio.

El tercer vino de la bodega es el Mendek Engima, otro 100% "plavac mali" con un perfil inédito. Estamos ante un tinto suave y sutil, con muy poco extracción que basa sus cualidades en una asombrosa cantidad de fruta y un final sorprendente a fruta pasa.

Mendek Sveti Jacov
es la apuesta menos seria y más desenfadada de la bodega. Un tinto de "plavac" elaborado con uvas más jovenes y con una estructura menos firme y más comercial que sus hermanos mayores.
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