miércoles, 8 de octubre de 2008

Quinta das Cerejeiras Reserva 2003

Vino: Quinta das Cerejeiras Reserva 2003
Origen: D.O.C. Óbidos (Estremadura, Portugal)
Productor: Companhia Agrícola do Sanguinhal
Variedades: 40% castelão, 30% touriga nacional, 30% aragonez
Alcohol: 14% vol.
Precio: Entre 5 y 8 euros (botella de 37.5 cl)
Enlace de la bodega: www.vinhos-sanguinhal.pt
Más información: Vendimia manual. Fermentación en cuvas de roble durante 15 días. 24 meses de crianza en toneles de roble usados. Permanece embotellado durante un periodo de 2 a 3 años antes de ser comercializado. 27.300 botellas producidas de 75 cl.

Después del último post, y con un ligero mal sabor de boca dejado por ese monstruoso icewine achampañado canadiense pensé en darme un pequeño homenaje y atacar un valor seguro. Este Quinta das Cerejeiras (Finca de los Cerezos) es uno de los valores refugio del panorama vinícola portugués. Y tratándose de Portugal ya es mucho decir... Un tinto clásico, de los de toda la vida, sólido, sin fisuras, cimentado en la tradición y en el excelente saber hacer de la bodega. A pesar de los sucesivos cambios que han experimentado las últimas añadas quienes gustamos de él nunca nos hemos sentido defraudados.

La Companhia Agrícola do Sanguinhal es una de las más antiguas bodegas embotelladoras de todo Portugal. Se encuentra ubicada en la región de Estremadura, una estrecha franja costera de unos 30 quilómetros de amplitud entre Lisboa y la ciudad de Leira. La zona comprendida dentro de la Denominación de Origen Óbidos se ha significado durante años como la principal productora de vinos de calidad de la región con el permiso de los blancos de "arinto" de Bucelas y los longevos tintos de la variedad "ramisco" de Colares. El resto de las DD.OO. siguen manteniendo una estructura más propia del pasado que de sus enormes posibilidades reales. La mayor parte de sus cosechas se destinan a graneles y marcas blancas de grandes cadenas de alimentación. No hay grandes motivos para la esperanza. A la enorme presión demográfica ejercida por Lisboa, que ha dificultado la supervivencia de muchas de los mejores viñedos, hay que sumar la competencia de los tintos de la región del Riabatejo (18 en el plano). En todo caso, se trata de una de las regiones vinícolas lusas más desconocidas en nuestro país.

El Quinta das Cerejeiras viene siendo producido sin interrupción desde el siglo XIX, lo que le convierte en una de las marcas más antiguas de Portugal. A principios del siglo XX se exportaba a Brasil bajo el nombre de Quinta dos Mirantes. El cambio de propietarios propició que éstos le dieran el nombre actual en 1926, comercializándolo con la misma presentación (la clásica etiqueta anaranjada, botella borgoñona) hasta nuestros días.

De este vino me gusta casi todo. Sólo se produce los años en los que la cosecha alcanza una calidad especialmente buena. En los últimos 20 años apenas han aparecido 6 añadas en el mercado (1990, 1995, 1996, 1998, 2001, 2003). Respecto a las añadas de los años 90 se aprecia una reformulación del vino, rejuveneciéndolo pero sin perder las señas de identidad que lo han caracterizado. El primer cambio se ha visto en una más pronta salida en el mercado, sin esperar a los tres y cuatro años en el botellero a los que nos tenía acostumbrado la bodega. Nos encontramos un tinto con mayor cantidad de fruta y fragancia, pero que sigue sin perder su identidad. El ensamblaje también se ha visto modificado. Se ha rebajado el porcentaje mayoritario de la variedad "castelão" (también conocida como "periquita", la más cultivada en Portugal) introduciendo la "touriga nacional" y la "aragonez" ("tempranillo") a partes iguales.

Con este Quinta das Cerejeiras 2003 se viene a consolidar el tránsito hacia un perfil más joven y algo menos "envejecido" que ya se iniciara en el 2001. Hay quizás un poco más de viveza, concentración y robustez pero sin abandonar las características clásicas de este caldo: una sobriedad nada dada a la espectacularidad que ralla la rusticidad, con mucha fruta en compota, notas de bombón inglés, licor, taninos sedosos, todo ello con una envoltura de suavidad y delicadeza. Por 11 euros la botella es una excelente compra. Además, la bodega embotella 10.000 medias botellas de 37.5 cl. lo que es ideal para acompañar cualquier comida. Para los nostálgicos aún nos queda el segundo vino de la finca, el Quinta do Sanguinhal, que en la actualidad se comercializa en su añada del 2000. Un tinto con menos crianza en roble pero de enorme redondez y gran capacidad de envejecimiento que sigue manteniendo un alto porcentaje de "castelão" junto el habitual ensamblaje con "tinta miúda" y un poco de "cariñena".

Nota de cata:
Rubí granatoso de capa media-alta, luminoso, reflejos cobrizos y anaranjados, borde teja.

En nariz es un caldo que recuerda en muchas cosas a las antiguas añadas, con signos evidentes de sobremaduración, hollejos, especias, algo de regaliz. Hay una notable cantidad de fruta negra y roja en licor, guindas, compota de naranja y suaves amargosos, a los que se le suman curiosos detalles que recuerdan a un Barolo (té de roca, alquitrán, pétalos de rosa). De fondo se intuye la barrica vieja, envinada, con notas achocolatadas, frutos secos de fondo. Gana en profundidad e intensidad con las horas.

En boca es de cuerpo medio, muy seco y serio, de carácter amargoso. Ha ganado en juventud y franqueza aunque hay una leve sensación de sobremaduración frutal que contrasta con su marcada acidez. El trato de la barrica recuerda a los riojanos López de Heredia. Aparecen finas notas balsámicas (hierbabuena) que se moderan en boca con elegancia, taninos marcado, algo verdes. Final armonioso, con un grato matiz tostado a chocolate. Todavía tiene unos años por delante para ir ganando en matices reductivos y para que se pulan algunas aristas de la acidez así como que se redondeen los taninos, excesivamente amaderados y secos en este momento. Se puede disfrutar desde ya, pero en 2-3 años estará redondito. Buen vino, sí.

Nota personal: 16/20
Relación calidad precio:
Muy buena (botella 75 cl.) / Excelente (botella 37.5 cl)
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